Hace siete años, otro día 11 fue trágico.

España conmemoró un aniversario más de los atentados del 11-M.

Diversos actos de homenaje recordaron este viernes en Madrid a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 (11-M) al cumplirse siete años de la masacre causada por el ataque múltiple contra cuatro trenes, que dejaron 191 muertos y casi 2.000 heridos.

Como en años anteriores, a las puertas de la sede del Gobierno regional de Madrid, en la céntrica Puerta del Sol, se congregaron decenas de representantes políticos, miembros de los servicios de emergencias, bomberos, policías locales, militares y representantes de las víctimas del terrorismo.

Justo cuando el reloj marcó las nueve, la presidenta regional madrileña, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, se dirigieron a depositar una corona de laurel bajo la placa que recuerda a todos los ciudadanos anónimos que ayudaron a las víctimas de los atentados.

También las estaciones de tren de Atocha y El Pozo, donde explotaron dos de los trenes, acogieron este viernes actos de homenaje, al igual que el “Bosque del Recuerdo” del madrileño parque de El Retiro.

En El Pozo se inauguró un monumento que recuerda a las personas que fallecieron en los atentados, perpetrados por miembros de células o grupos terroristas de tipo yihadista y que supusieron la peor matanza terrorista en la historia de España.

Madrid también acogió el seminario internacional “La amenaza del terrorismo islamista en Europa Occidental”, en que algunos de los principales expertos en la materia insistieron en que los atentados del 11-M subrayaron el carácter “polimorfo” del terrorismo islamista, cuya “gran conexión” sigue siendo Al Qaeda.

El 11 de marzo de 2004, poco antes de las siete y media de la mañana, cuatro trenes de cercanías se dirigían repletos de trabajadores y estudiantes hacia Madrid cuando diez bombas explotaron dentro de sus vagones causando la muerte a 191 personas y heridas a casi 2.000.

Muchas de las víctimas eran inmigrantes, sobre todo originaros del Este de Europa, principalmente rumanos, y también marroquíes y de países de América Latina. La sentencia del juicio que juzgó los ataques concluyó, como hecho probado, que los autores materiales de la matanza y los cooperadores eran veintidós “miembros de células o grupos terroristas de tipo yihadista”.

Según la sentencia, participaron 22 hombres, de los que nueve fueron identificados como los que colocaron las mochilas cargadas con explosivos en los trenes, entre ellos siete que se suicidaron en una vivienda de Leganés (cerca de Madrid) al verse acorralados por la policía tres semanas después de los atentados.

De las casi 2.000 personas que resultaron heridas en la masacre, una mujer permanece en coma y al menos otras trece víctimas reciben asistencia médica en hospitales de Madrid, sin contar aquellas que están en tratamiento por síndrome postraumático.

Laura Vega, que entonces tenía 26 años y se dirigía a su trabajo cuando le alcanzó una de las explosiones en la estación de Atocha, continúa en estado vegetativo, explicaron a Efe fuentes las asociaciones de víctimas. El Ministerio español del Interior ha informado que ya ha resuelto las 3.555 solicitudes presentadas hasta la fecha por los heridos y familiares de los fallecidos en la masacre y ha indemnizado a las víctimas con un total de 314,3 millones de euros (434 millones de dólares).

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