Crisis en Libia cobra la vida de 41 personas.

Dos policías muertos y la amenaza de tomar una medida "fulminante" dejan las protestas contra Muamar Kadhafi.

Los comités revolucionarios, pilar del régimen libio, amenazaron este viernes con una respuesta “fulminante” a las protestas contra Muamar Kadhafi que se saldaron ya con 41 muertos y se agravaron con el ahorcamiento de dos policías y la quema de una radio en Benghazi (este).

Según el recuento de medios de prensa, a partir de diferentes fuentes locales, la cifra de muertos desde el inicio de las protestas en Libia, el pasado martes, se eleva a 41. Este balance no tiene en cuenta a los dos policías que fueron ahorcados por manifestantes en Al Baida (este) cuando trataban de dispersar a los manifestantes, ni a los cuatro prisioneros que murieron cuando trataban de huir este viernes de una cárcel cercana a Trípoli.

La web del diario Oea, cercano a Seif al-Islam, uno de los hijos de Kadhafi, informó que 20 personas fueron enterradas este viernes en Benghazi, la segunda ciudad del país y bastión de la oposición. El balance precedente era de 14 muertos, según fuentes sanitarias.

En esta ciudad, los manifestantes tomaron e incendiaron el viernes por la noche la sede de la emisora de la radio local, después de que se retiraran las fuerzas de seguridad que custodiaban el edificio, aseguraron varios testigos y una fuente oficial.

En Derna, al este de Benghazi, el periódico informó que siete personas murieron el jueves durante las protestas. Los movimientos de protesta, como el convocado el jueves tras un llamado en internet a celebrar el “Día de la Ira”, fueron violentamente reprimidos, especialmente en Benghazi y Al Baida, ambas situadas en la costa, al este de Trípoli.

Los accesos y el aeropuerto de Al Baida estaban siendo acordonados el viernes por la noche por las fuerzas de seguridad, según comentó a medios de comunicación una fuente próxima al poder, bajo el anonimato. Según esta fuente, “las fuerzas han recibido la orden de abandonar el centro de la ciudad para evitar enfrentamientos con los manifestantes e impedir nuevos muertos”. Sin embargo, según informaciones que circulaban por internet, los manifestantes habrían tomado el control de la ciudad y expulsado a las fuerzas de seguridad.

Otra fuente bien informada aseguró que en Al Baida murieron 14 personas desde el inicio de las protestas el pasado miércoles. Entre los fallecidos habría manifestantes, pero también partidarios del régimen, que habrían sido asesinados en los locales de los comités y agentes de las fuerzas de seguridad, aunque no supo precisar el número.

La organización Human Rights Watch (HRW) cifró en 24 los muertos por la represión policial durante las manifestaciones del jueves y denunció “la represión salvaje de las fuerzas de seguridad”. La organización no gubernamental Amnistía Internacional indicó por su parte que 46 personas murieron en las últimas 72 horas por las violencias en Libia.

Ante estas manifestaciones, los comités revolucionarios amenazaron, en la página web de su periódico Azahf Al Ajdar (La Marcha Verde), con una respuesta “violenta y fulminante” a los que participen en ellas. “El poder del pueblo, la Jamahiriya (poder de las masas), la revolución y el líder (Muamar Kadhafi) constituyen líneas rojas. El que intente sobrepasarlas o acercarse a ellas se arriesga al suicidio y juega con fuego”, advirtieron.

Gracias a Kadhafi y a la revolución de 1969 que le llevó al poder, “se han llevado a cabo logros gigantescos en el país”, añadió la organización. “Es el único líder del mundo que ha rechazado ser presidente, rey o emperador y ha dejado al pueblo el poder total”.

El coronel Kadhafi no es más, en teoría, que un “guía” aunque se prodiga en consejos. Su modelo permite teóricamente al pueblo libio gobernar por intermedio de los comités populares elegidos por congresos que se reúnen anualmente para tomar las decisiones que “trasladan” al Congreso del Pueblo (Parlamento), la más alta instancia legislativa del país.

Desde el martes se están llevando a cabo manifestaciones sin precedentes contra el régimen, similares a las organizadas en otros países musulmanes, siguiendo la estela de las revueltas que llevaron a la caída a los presidentes de Túnez y Egipto, Zine El Abidine Ben Alí y Hosni Mubarak, respectivamente.

El viernes por la noche se comenzaron a registrar problemas para acceder a internet, que cumple un rol importante en la organización de estas protestas, según denunciaron usuarios. En Trípoli, desde la primera hora de la noche no se pudo entrar en la página de la popular red social Facebook y las conexiones a otras webs son muy lentas o imposibles, denunciaron internautas en la capital.

Los medios oficiales continúan ocultando las protestas. Desde el miércoles, la agencia oficial y la televisión nacional sólo informan de las concentraciones y desfiles en favor del régimen.