Aumentan a 18 los muertos por ataque suicida en Afganistán.

El atentado fue perpetrado por tres personas.

Dieciocho personas, entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, murieron hoy y 70 resultaron heridas en un asalto y doble ataque suicida registrado en una oficina bancaria de la ciudad de Jalalabad, en el este afgano, informó una fuente oficial.

Siete atacantes penetraron en las oficinas de la sucursal del Banco de Kabul en la plaza Mokhaborat de Jalalabad, y allí dos se hicieron estallar tras mantener un tiroteo de varias horas contra las fuerzas de seguridad, según distintas fuentes.

Según dijo el portavoz del gobernador provincial de Nangarhar -cuya capital es Jalalabad-, Ahmad Zía Abdulzai, al menos dieciocho personas murieron víctimas del ataque, mientras que otras 70 sufrieron heridas.

“Siete insurgentes participaron en el suceso, de los cuales dos se hicieron estallar, mientras que los otros cinco murieron en el intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad afganas”, añadió Abdulzai.

El atentado fue condenado por el presidente afgano, Hamid Karzai, quien lo calificó como “anti-islámico” en un comunicado emitido por su oficina presidencial.

La oficina había informado en un primer momento de las muertes de tres personas, aunque el jefe del hospital público de la ciudad, Baz Mohammad Shirzad, elevó poco después a nueve el número de víctimas.

También se sumó a la condena, horas más tarde, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), través de su director de asuntos públicos, el almirante Vic Beck.

Los talibanes han reivindicado ya la autoría de los hechos, según el canal televisivo afgano Tolo.

Una fuente citada por la agencia afgana AIP explicó que a la sucursal atacada, situada en un edificio de negocios llamado Kamran Plaza, acuden con frecuencia miembros de la Policía fronteriza afgana para cobrar sus salarios, y que esa podría haber sido la razón del ataque.

Los atentados suicidas son una de las acciones más recurrentes de los insurgentes talibanes, en su lucha contra el Ejército afgano y las tropas internacionales presentes en el país, para implantar un régimen de corte fundamentalista islámico.

Cada año mueren en el país varios miles de personas víctimas de la violencia.