Fallece el sastre de los presidentes de EEUU, el francés Georges de Paris, a los 81 años

Washington (AFP) – Georges de Paris, un francés que migró a Estados Unidos en 1960 y quien fue uno de los sastres de los presidentes -desde Lyndon Johnson a Barack Obama-, falleció el domingo en Washington a sus 81 años, según indicaron fuentes cercanas a la AFP.

El veterano sastre murió en una residencia de ancianos en Arlington, Virginia, cerca de la capital estadounidense, después de una larga enfermedad, indicó uno de sus amigos, Dimasito Pereira.

Nacido en Marsella, Georges de Paris llegó a Estados Unidos a los 27 años y trabajó en su boutique cercana a la Casa Blanca hasta hace dos meses, indicó Pereira.

Otro amigo del sastre, Alain Trampoglieri, miembro del consejo de administración de Radio France, dijo en Francia a la AFP que De Paris fue diagnosticado con un tumor cerebral hace dos años.

Siempre vestido de etiqueta, de baja estatura y largos cabellos plateados sobre su espalda, este sastre se convirtió en una figura popular en Washington, pero también confeccionó los trajes de muchas otras personalidades mundiales, como del expresidente francés Nicolas Sarkozy o Dominique Strauss-Kahn, cuando era director general del FMI.

Tuvo un camino inusual antes de conocer el éxito. Con un diploma en moda, Georges de Paris, su verdadero apellido según relató en una entrevista con la AFP en 2002, se convirtió en ciudadano estadounidense en 1969.

Había llegado a Washington casi una década antes con todos sus ahorros, poco más de 4.000 dólares.

Entonces, De Paris tenía una pareja estadounidense, pero la relación se deterioró rápidamente cuando él se negó a casarse con ella, contó a la AFP. Así que ella lo echó y se quedó con sus ahorros, relató el hombre.

Vivió en la “ruina” durante seis meses, casi sin hablar inglés y llegó a mendigar y a dormir en un estacionamiento en el centro de Washington, cerca de la Casa Blanca, antes de ser contratado por un sastre franco-canadiense, en el inicio de una larga carrera que lo llevó a convertirse en uno de los respetados sastres de los presidentes estadounidenses.