Estados Unidos: No se descarta una intervención militar en Libia.

El gobierno de Barack Obama busca frenar los bombardeos que hacen las fuerzas de Gadafi.

La administración del presidente Barack Obama se está viendo presionada para facilitar armas a los rebeldes que luchan en Libia contra el régimen de Muamar Gadafi, en medio de acusaciones que aseguran que Washington ha perdido la oportunidad de derrocar al líder libio.

Obama ha insistido en que todas las opciones, incluida una intervención militar, siguen encima de la mesa con respecto a Libia, donde las fuerzas de Gadafi realizan ataques aéreos contra rebeldes y civiles con la intención de frenar el avance de los opositores, provocando centenares de muertos.

Pero ante la posición de Estados Unidos, que afirma que la decisión sobre una zona de exclusión aérea sigue estando lejos, senadores y ex oficiales norteamericanos concuerdan en que apoyar la posibilidad de suministrar armas a los rebeldes sería un paso adelante.

“Supongo que muchas armas encontrarán su camino hacia allí (a los rebeldes en Libia) por una vía u otra en el curso de las próximas semanas”, aseguró el domingo el jefe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, en el programa “Face the Nation” de la cadena CBS.

El ex gobernador de Nuevo México y ex embajador de Estados Unidos ante la ONU, Bill Richardson, también dijo que era hora de “armar secretamente a los rebeldes” y forzar una zona de exclusión aérea en Libia.

Stephen Hadley, asesor para la Seguridad Nacional del expresidente George W. Bush, explicó que Washington debería ver el potencial que supone facilitar armas a los oponentes de Gadafi.

“Evidentemente, si hay una forma de conseguir armas para los rebeldes, si logramos sistemas antiaéreos para que fuercen una zona de exclusión aérea en su territorio, sería de gran ayuda”, afirmó Hadley a la cadena CNN.

El portavoz del Pentágono, coronel David Lapan, declinó confirmar cualquier plan que prevea el envío de armas a las fuerzas opositoras, señalando que “están siendo consideradas todas las opciones”.

De acuerdo con el rotativo The New York Times, estas opciones podrían incluir la intercepción de las señales en el espacio aéreo de Libia para distorsionar las comunicaciones del gobierno libio con unidades militares.

Otras tácticas podrían considerar el uso de armamento lanzado desde el aire y otros suministros, o la incursión de pequeños equipos para asistir a los rebeldes, tal y como se hizo en Afganistán para derribar a los talibanes, según el artículo. Kerry señaló que una zona de exclusión aérea debe realizarse junto con los países aliados, pero advirtió que una acción militar directa podría ser “difícil”.

“Lo último que queremos considerar es en cualquier tipo de intervención militar, y no creo que la zona de exclusión aérea sobrepase esta línea” agregó Kerry.

El secretario de Defensa, Robert Gates, advirtió por su parte que imponer una zona de exclusión aérea empieza con una acción militar directa, ya que implicaría bombardear para eliminar las defensas aéreas de Libia, además de introducir a Estados Unidos en una tercera guerra junto con los frentes de Irak y Afganistán.

Pero tanto Kerry como el Senador republicano John McCain -dos de los veteranos de guerra con más reconocimiento en el Senado estadounidense- minimizaron el riesgo y la complejidad de este escenario.

“Ésta no es de hecho la única opción de lo que podemos hacer”, explicó Kerry. “Uno puede inutilizar los aeropuertos y las carreteras y dejarlos inoperantes durante un tiempo”.

Existen otras vías para que Washington despliegue su fuerza ante Trípoli, como el uso de aviones militares para sacar refugiados egipcios de Túnez, así como la reciente llegada al Mediterráneo de dos buques de guerra estadounidenses con marines a bordo.

“Hemos llevado la presencia militar estadounidense con este propósito”, aseguró Kerry.

Sin embargo, un ex miembro del régimen de Gadafi lamentó que Estados Unidos haya perdido la oportunidad de poner fin a las cuatro décadas que lleva el líder libio en el poder.

“Pedimos ayuda cuando tenía la soga en el cuello”, dijo el ex ministro de Inmigración libio Ali Errishi, quien dimitió poco después de que se iniciara el movimiento de los rebeldes haces tres semanas, junto con otras figuras militares y leales a Gadafi.

“Arrastraron sus pies, no entiendo por qué”, añadió Errishi.

Los rebeldes han tomado el control de gran parte del este de Libia, pero las fuerzas de Gadafi, poderosamente armadas, han contraatacado contra grupos de opositores que muchas veces sólo disponen de fusiles AK-47.

McCain, quien fue el rival de Obama en las presidenciales de 2008, señaló que una zona de exclusión aérea “enviaría una señal a Gadafi” de que el mandatario estadounidense hablaba en serio cuando exhortó al líder libio a renunciar.

La zona de exclusión aérea “animaría a la resistencia, que realmente no tiene armas para (atacar desde) el aire”, explicó el Senador en el programa “This Week” de la cadena ABC.

McCain se distanció no obstante de una intervención militar, pero subrayó que Washington puede facilitar asistencia técnica y de inteligencia a la insurgencia libia.