Desesperanza es la peor trampa de cristianos: Papa en vigilia pascual

Ciudad del Vaticano, 26 Mar.- Al celebrar la vigilia pascual en el Vaticano, el Papa Francisco advirtió hoy que vivir sin esperanza es la peor trampa en la cual pueden caer los cristianos, porque los lleva a encerrarse en sí mismos.
En la ceremonia, llevada a cabo ante miles de personas en la Basílica de San Pedro, participaron cardenales, arzobispos, obispos, colaboradores del Vaticano, miembros del cuerpo diplomático acreditado e invitados especiales.

Repasando el episodio bíblico de la resurrección de Cristo, el Papa recordó que Pedro, aunque creyó que esa noticia era un delirio, se levantó y salió de donde estaban, no se quedó sentado a pensar, ni se encerró en casa como los demás.

Insistió en que el apóstol no se dejó atrapar por la densa atmósfera de aquellos días, ni dominar por sus dudas, hundir por los remordimientos, el miedo y las continuas habladurías que no llevan a nada; más bien buscó a Jesús, no a sí mismo.

Sin ceder a la tristeza o a la oscuridad, Pedro se abrió a la voz de la esperanza. Ese fue el comienzo de su “resurrección”, aseveró el pontífice.

“Tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos”, sostuvo.

“Abramos en cambio al Señor nuestros sepulcros sellados, para que Jesús entre y los llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas”, señaló el Papa en italiano.

Añadió que “Él desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover esta noche es la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos”.

“El Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si Él no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida”, abundó.

Reconoció que todos ven continuamente, y los verán en el futuro, los problemas, ya que siempre los habrá, pero instó a iluminarlos “con la luz del resucitado”, para no permitir que la oscuridad y los miedos atraigan la mirada del alma y se apoderen del corazón.

El Papa aclaró que la esperanza de los cristianos no es un simple optimismo, ni tampoco una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo, sino que es un don que Dios da si los hombres salen de sí mismos y se abren a Él.

Precisó que el Espíritu Santo no hace que todo parezca bonito ni elimina el mal con una varita mágica, sino que infunde la fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino “en la seguridad de que Cristo, que por nosotros venció el pecado, la muerte y el temor, siempre nos ama y nos perdona”.

El pontífice indicó que los católicos, una vez que han encontrado a Cristo, deben llevar su mensaje y su esperanza a los corazones abrumados por la tristeza, que no consiguen encontrar la luz de la vida.

“Olvidándonos de nosotros mismos, como siervos alegres de la esperanza, estamos llamados a anunciar al resucitado con la vida y mediante el amor; si no es así seremos un organismo internacional con un gran número de seguidores y buenas normas, pero incapaz de apagar la sed de esperanza que tiene el mundo”, dijo.

“¡Cristo ha resucitado! Abrámonos a la esperanza y pongámonos en camino; que el recuerdo de sus obras y de sus palabras sea la luz resplandeciente que oriente nuestros pasos confiadamente hacia la Pascua que no conocerá ocaso”, apuntó. (Notimex)