Comunidad internacional y Estados Unidos le piden a Hosni Mubarak irse ya.

La transición debe empezar ahora, a juicio de varios países. Y Estados Unidos le pide lo mismo a su aliado en la región.

Miles de manifestantes resistieron una letal embestida de partidarios del presidente Hosni Mubarak en la plaza Tharir de El Cairo y el primer ministro Ahmed Shafiq se disculpó este jueves por esa oleada de violencia que en 24 horas dejó al menos 5 muertos.

Shafiq se dijo incluso dispuesto a apersonarse en la plaza Tahrir (plaza de la Liberación) para conversar con los manifestantes que desde hace diez días encabezan la rebelión contra el régimen de Mubarak.

Poco antes, la televisión había asegurado que el vicepresidente Omar Suleimán ya había abierto un diálogo con “partidos políticos y fuerzas nacionales”.

Pero la Coalición Nacional para el Cambio, principal fuerza de la oposición, reiteró que sólo aceptará entablar negociaciones cuando Mubarak se retire del poder.

“Nuestra decisión es clara: ninguna negociación con el gobierno hasta que se vaya Mubarak. Después, estamos dispuestos a negociar con Omar Suleimán”, dijo Mohamed Abul Ghar, portavoz de la Coalición formada por fuerzas que van de la oposición laica a los Hermanos Musulmanes, y que cuenta entre sus miembros al Premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei.

Los enfrentamientos por el control de la Plaza Tharir se prolongaron desde el miércoles por la tarde hasta el jueves por la mañana y dejaron cinco muertos y 836 heridos, según un balance del ministerio de Salud citado por la televisión.

Mohamed Ghozlan, un niño de 11 años, resultó herido cuando pasaba la noche en la plaza junto a su padre Jaled y era atendido el jueves por la mañana en el hospital de campaña improvisado frente al célebre Museo Egipcio.

“No llores, no llores, eres un héroe”, le decía Jaled a su hijo, que sufrió un profundo corte en la cabeza.

Los manifestantes levantaron barricadas en las calles aledañas a la plaza, donde miles pasaron la noche pese al frío, cantando, replicando con piedras a los ataques y curándose las heridas.

Unos 50 militares se desplegaron finalmente por la mañana para crear una zona de seguridad entre los dos bandos, pero los partidarios del régimen lograron desbordarla y volvieron a atacar a pedradas a los manifestantes opositores, indicaron corresponsales que se encontraban en el lugar.

En un nueva tentativa de separar a los dos campos, los tanques hicieron retroceder a los pro-Mubarak.

Hacia las 14H30 locales (12H30), estalló un tiroteo en el puente 6 de Octubre, que domina la plaza Abdelmoneim Riad, una prolongación de la plaza Tahrir.

Los organizadores convocaron a nuevas marchas gigantes tras las plegarias musulmas del viernes.

Mubarak, de 82 años, en el poder desde 1981, prometió el martes que no volvería a presentarse a un nuevo mandato en las elecciones presidenciales de septiembre. Pero esa promesa no alcanzó a apaciguar la frebelión, que reclama su partida ya.

Antes del estallido de los enfrentamientos del miércoles, la ONU estimaba que unas 300 personas podrían haber muerto desde el inicio de las protestas.

Shafiq se disculpó el jueves por los sangrientos enfrentamientos de las últimas y pidió una investigación sobre los hechos.

El presidente francés Nicolas Sarkozy y los jefes de gobierno de Alemania, Angela Merkel, y de Gran Bretaña, David Cameron, pidieron el jueves a Mubarak “iniciar un proceso de cambio” frente a las “reivindicaciones legítimas” de los egipcios y “evitar a toda costa el uso de la violencia contra los civiles”, en una declaración conjunta.

La jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, consideró, en una conversación telefónica con Suleimán, que el estallido de violencia del miércoles “era un hecho escandaloso tras muchos días de manifestaciones pacíficas”, informó el departamento de Estado.

Y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, consideró “inaceptables” esas agresiones.

En Estados Unidos, el Departamento de Estado urgió el miércoles a los ciudadanos norteamericanos a salir “inmediatamente” de Egipto.