Radiación liberada en Japón no supone peligro para salud, dice ONU.

Según la Organización de las Naciones Unidas, las emisiones son de muy bajo nivel.

La baja intensidad de la radiación liberada en las centrales nucleares japonesas y las medidas de precaución tomadas por las autoridades permiten descartar, de momento, cualquier efecto en la salud humana, según el Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear).

“De momento, desde el punto de vista de la salud pública, no estamos preocupados”, aseguró Malcolm Crick, del secretariado de la Unscear en Viena.

Según este experto, de acuerdo con la información de que se dispone hasta ahora, “todas las emisiones (radiactivas) que se han producido son de muy bajo nivel”.

El responsable técnico de esa oficina de Naciones Unidas señaló que una persona tendría que estar unas 12 ó 15 horas en la zona afectada, en el momento de mayor emisión, para recibir la radiación equivalente a una prueba radiológica del tipo de una TAC (tomografía computerizada).

“Son niveles por encima de lo normal pero en ningún caso suponen una amenaza para la vida”, explicó. Eso sí, Crick matizó que es preciso seguir y analizar la situación cuidadosamente, hasta que la situación en las centrales atómicas vuelva a estar bajo control.

“No prevemos ningún impacto en la salud humana”, indicó Crick. Aunque el experto reconoció que la “situación es aún muy grave”, Crick se refirió a los bajos niveles de radiación y a la evacuación de la población residente cerca de las centrales atómicas afectadas, para explicar que no hay motivo de preocupación.

Crick indicó que los distintos fallos y accidentes registrados en cuatro centrales japonesas afectadas por el terremoto del pasado viernes no pueden compararse con el desastre de Chernóbil, la planta ucraniana cuya explosión en abril de 1986 causó el mayor desastre de la historia de la energía atómica.

Para Crick, la situación de emergencia en las centrales niponas puede compararse más con el incidente de “Three Miles Island” (EEUU), la instalación nuclear en la que en marzo de 1979 se produjo un escape de gas radiactivo.

A diferencia de Chernóbil, donde la explosión destruyó el edificio del reactor, la estructura de contención del núcleo no se ha visto afectada hasta ahora en las centrales niponas.

“La situación que tenemos en Japón es así. Estos reactores están diseñados de forma muy cuidadosa”, destacó.

De momento, según los informes de las autoridades japonesas, el blindaje de los dos reactores de la planta de Fukushima Daiichi siguen intactos, pese a que se han registrado dos explosiones de hidrógeno desde el pasado sábado en dos de sus seis reactores.

Respecto al riesgo de que la contaminación se extienda a largas distancias, como ocurrió en Chernóbil, Crick indicó que aquella explosión fue muy violenta y elevó material radiactivo hasta capas altas de la atmósfera, desde donde la dispersión por el viento es más fácil.

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