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Briceño (Colombia), 27 mar (EFE).- El Festival Estéreo Picnic, que comenzó con el shock por la muerte del batería de los Foo Fighters, Taylor Hawkins, volvió a inundar de música los escenarios de Briceño, en las afueras de Bogotá, donde miles de personas saltaron con J Balvin, C Tangana y Martin Garrix, entre otros.

Tras dos años de pandemia, miles de colombianos -y de extranjeros que vinieron de otros países- esperaban que se abrieran de nuevo las puertas del club de golf de Briceño y que las bandas internacionales regresaran a la capital.

El inicio, no obstante, empezó frustrado cuando entre los asistentes empezó a correr el viernes por la noche la noticia de la muerte de Hawkins, pieza fundamental de la banda de Dave Grohl, y que acabó con los ánimos de quienes vinieron solo a ver a la mítica agrupación estadounidense.

Con un minuto muy digno de silencio y las sentidas palabras de Eric Burton, los Black Pumas fueron los encargados de intentar levantar los ánimos y amansar el dolor colectivo para convertir el duelo en un homenaje musical al batería que se ha alargado durante todo el fin de semana.

EL NIÑO DE MEDELLÍN EN BOGOTÁ

Ha sido la vuelta oficial de J Balvin a los escenarios de su país tras la pandemia, en un concierto en el que “El Niño de Medellín” se dedicó a hacer bailar a la gente, con una puesta en escena muy básica, sin grandes “performances” y donde mezcló canciones de su nuevo disco, como “¿Qué Más Pues?” y “In da Getto”, con los éxitos pasados como “Amarillo” o “La Canción”.

Tras las polémicas levantadas por el artista con sus salidas racistas y los rifirrafes con Residente, Balvin volvía a su casa, aunque su actuación no resultó de lo más entusiasta.

El “show” del día lo trajo “El Madrileño”, que con una sobremesa y barras de bar en el escenario mezcló los compases de flamenco de “Tú me dejaste de querer” o “Los tontos”, con sus inicios en el rap o la bachata de “Ateo”.

C Tangana puso al público en pie con un concierto de una hora donde sorprendió cantando “Antes de morirme”, uno de los temas que lo lanzó a la fama, que canta con Rosalía.

FIESTA TODA LA NOCHE

A lo largo de la segunda noche, los asistentes encontraron en la electrónica un motivo para seguir con su fiesta. De la mano del colectivo británico Jungle, del dj neerlandés Martin Garrix y del veterano Fatboy Slim, las luces resplandecientes y el sonido de los bajos retumbaron en los diferentes escenarios del festival.

Durante su show, Garrix llenó de colores todos los rincones del campo de golf y tocó algunas de sus canciones más reconocidas, como “Animals” o “In the name of love”, cantada por un público que, pese al frío, no dejó de saltar y gritar.

Fatboy Slim, entre tanto, animó la velada con sus mezclas más reconocidas entre las que estaba la de “Right here, right now”, para la que hizo un montaje con un discurso de la activista sueca Greta Thunberg.

Igualmente rindió un homenaje a Taylor Hawkins, cuya fotografía estuvo puesta durante un rato largo en las pantallas mientras sonaba la música de fondo y el público derrochaba la energía que le quedaba tras varias horas de baile y alegría ante el regreso de los grandes festivales a Colombia tras la pandemia de la covid-19.

UNA OPORTUNIDAD

Aunque entre los cabeza de cartel no ha habido grandes nombres de la música colombiana, a excepción de Balvin y el Binomio de Oro, artistas emergentes del panorama colombiano tuvieron la oportunidad de subirse al escenario, muchos de ellos por primera vez en un evento de esta magnitud.

Esta edición del Estéreo Picnic se convirtió en una plataforma para dar a conocer el talento colombiano, que tras dos años de pandemia floreció con más variedad y más géneros.

Duplat, Urdaneta, Los Niños Tlepáticos o Lucille Dupin son solo algunos de los grupos o artistas colombianos emergentes que desde arriba del escenario dieron a conocer su arte.

Mientras que grupos como Diamante Eléctrico, Briela Ojeda, La Pacifican Power y Margarita Siempre Viva lograron consolidarse en el evento musical por excelencia que, tras 1.083 días sin escuchar acordes, tenía más ganas que nunca de volver y apoyar al talento.
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