Centenario de la peor masacre electoral en EE.UU. revive la supresión del voto

Miami, 28 oct (EFE).- El deseo de un afroamericano de votar en las presidenciales de 1920 desencadenó la llamada “Masacre de Ocoee” (Florida), el “peor acto de violencia electoral” que se conoce en Estados Unidos, y cien años después, las elecciones del 3 de noviembre “parecen el próximo capítulo” de la historia de supresión del voto, se lamentó Pam Schwartz, curadora de una exhibición sobre esta tragedia.

Aunque se habla de unos 60 afroamericanos muertos en medio de los disturbios y conflagraciones ocurridos en este pueblo del centro de Florida, no hay certeza sobre el número de víctimas de un hecho que está rodeado de “un gran misterio” y que han querido borrar de la historia, explica a Efe Schwartz.

Moses Norman y Julius “July” Perry, dos prominentes jóvenes afroamericanos, fueron los protagonistas de lo sucedido el 2 de noviembre de 1920 en Ocoee, un pueblo de las afueras de la ciudad de Orlando.

Ese día Norman intentó votar, pero quisieron hacerle pagar un impuesto a la raza negra y lo golpearon y salió huyendo del lugar. Más tarde una multitud enfurecida fue a buscarlo a casa de su amigo Perry, quien fue linchado por la multitud.

Para la exposición titulada “Yesterday. This was Home”, a cargo del Centro de Historia Regional del condado Orange, en la ciudad de Orlando, Schwartz trató durante los últimos tres años de armar las pocas piezas disponibles de la Masacre de Ocoee para conmemorar su centenario y como lección en medio de incidentes recientes “de racismo, odio y terror”.

“Una de las partes más difíciles de esta historia es que hay mucha desinformación. Hay mucha información encubierta intencionalmente. Hay muchas versiones diferentes de la historia”, se lamenta.

Subraya que es insólito que no haya fotografías y que hayan desaparecido los testimonios de varias personas ante un Gran Jurado de la época.

Sin embargo, la experta ideó un “mapa interactivo” con la ayuda de testimonios de algunos descendientes de las víctimas, investigación genealógica, fotografías de sobrevivientes, archivos y escrituras de propiedad de afroamericanos.

Basada en documentos funerarios dice que puede hablar con certeza de al menos cuatro afroamericanos muertos, aunque “con seguridad fueron más”.

Perry fue “brutalmente linchado” y otras tres personas fueron quemadas y enterradas en una fosa común, manifiesta.

“No tenemos sus nombres, no tenemos sus edades, pero sabemos que fueron enterradas”, precisa.

ACTO DEL KU KLUX KLAN

Sin embargo, Schwartz dice que es claro que “una buena mayoría” de la comunidad fue incendiada y que “hubo un acto de supremacía blanca y el Ku Klux Klan de tratar de suprimir y privar del derecho al voto negro”, problemas que “aún enfrenta la nación”.

Desmiente, por otro lado, que “todos” lo afroamericanos huyeron del pueblo “inmediatamente” como se ha relatado.

En ese sentido subraya que se quedaron tratando de vender sus propiedades por unos seis años más y que por lo menos en el primero de ellos fueron víctimas de golpes o les arrojaban dinamita a sus viviendas y les decían que “estaban hablando demasiado de lo que ocurrió”.

Para la década de 1970, cuando algunos afroamericanos intentaron regresar a Ocoee, donde actualmente un 20 % de la población son afroamericanos, “se encontraron con un racismo realmente descarado”, cuenta.

“Hay un tipo de voluntad muy intencional para mantener este evento encubierto”, reitera Schwartz.

La comunidad blanca ha tratado de “silenciar este evento, sin llevar registros, sin investigar y solo queriendo que todo desapareciera mientras se mudaban (los afroamericanos) y tomaban la tierra y recuperaban Ocoee”.

“Por supuesto, quieren mantenerlo encubierto porque si la gente habla de ello, tiene que ser investigado y alguien tiene que ser declarado culpable, y nunca nadie se hizo responsable de este evento”, señala.

INVESTIGAN EL FRAUDE, PERO NO LA MASACRE

Schwartz critica además que desde el principio las autoridades locales, estatales y federales lo investigaron como un fraude electoral, no como “asesinato, incendio o un acto de terror”.

“Simplemente seguían mirando si esto era una cuestión de votación o no. Y realmente al final del día, ese era el menor de los problemas”, manifiesta.

En junio pasado, el Centro de Historia Regional del condado Orange, que mantendrá la exhibición hasta el 14 de febrero de 2021, hizo además parte de una iniciativa que marcó en el pueblo el lugar del linchamiento de Perry.

“Fue un gran paso para reconocer públicamente el linchamiento de este hombre”, dice Schwartz.

Sharon Cooley McWhite, la sobrina nieta de Perry ha dicho a los medios que la forma como murió fue “horrible”, pero además el motivo es “impensable, en referencia a la supresión del derecho de voto.

“Muchos de los problemas y los temas que vimos antes y que condujeron a la masacre de Ocoee todavía prevalecen hoy. Se ven diferentes, tal vez se haya logrado algún progreso, pero de alguna manera no es así”, indica Schwartz.

Para la curadora, hay varias “tácticas” que “parecen ser el próximo capítulo en este tipo de racismo sistémico y privación del derecho al voto de los votantes negros u otras personas, cualquiera que no sea esencialmente blanca”.

Nombra, entre otras, la dificultad de votantes en Florida, como los exreos que pese a una enmienda aprobada por una mayoría para recuperar el derecho al voto deben ahora pagar multas de corte pendientes para poder hacerlo, o el cierre repentino de puestos de votación en algunos estados.

“A veces me pregunto, dentro de cien años, cómo los curadores van a mirar hacia atrás en este momento y hablar de ello de la forma en que miramos hacia atrás y hablamos de eso ahora”, señala.

Por ahora, el 2 de noviembre, una día antes de las elecciones presidenciales de EE.UU., en las que se medirán el presidente republicano Donald Trump y el demócrata Joe Biden, habrá una primera “disculpa formal” por la masacre de Ocoee ocurrida hace cien años. Info, Mi Ciudad Tv

Por Ivonne Malaver