Cayo Hueso cumple 200 años con luces de bohemia, naufragios y leyendas

Hoy destino turístico mundial de primer orden, se viste de gala este viernes para celebrar con un amplio programa su 200 aniversario, una emocionante historia de bohemia y leyenda adobada de naufragios, piratas, tesoros y aventureros

Texto: Miami, 25 mar (EFE).- Situado en el punto más austral de Florida, Cayo Hueso -Key West-, hoy destino turístico mundial de primer orden, se viste de gala este viernes para celebrar con un amplio programa su 200 aniversario, una emocionante historia de bohemia y leyenda adobada de naufragios, piratas, tesoros y aventureros.

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Se suceden desde hace meses los festejos que conmemoran su bicentenario, la fecha en que el teniente de la Marina Matthew Perry plantó hace dos siglos la bandera estadounidense en esta pequeña isla tropical de los Cayos floridanos descubierta por el conquistador español Juan Ponce de León en 1521.

Más cerca de Cuba que de Miami (solo 90 millas -144 kilómetros- separan a Cayo Hueso de la mayor de las Antillas), esta isla-ciudad de inequívoco talante hedonista resulta irresistible con sus típicas casas de madera, su oferta de marisco (la langosta y los caracoles marinos son un clásico) o divertidas fiestas anuales como la que celebra al mejor doble de Ernest Hemingway.

DE LOS INDIOS CALUSA, NAUFRAGIOS Y TESOROS

“La historia de Key West es única. Es un lugar para venir y conocer: los indios Calusa que la poblaron, los rescates de naufragios, la cultura cubana y las fábricas de puros que hubo, las diferentes gastronomías y comunidades que influyeron en nuestra cultura”, dice hoy a Efe Paul Menta, presidente de la Celebración del Bicentenario de Cayo Hueso, organizadora del programa de actos.

A la postre, la isla es el resultado de la “diversidad y resiliencia de su comunidad, una mezcla cultural sorprendente”, porque, se pregunta Menta con desenfado: “¿Dónde puedes ir que encuentres gente en la misma tarde comiendo arroz con frijoles, comida caribeña y bailando salsa en una isla de 6 kilómetros de largo y 3 de ancho”?

La parte solemne del programa tiene lugar hoy con la recreación del momento en que Perry reclama para EE.UU. la isla más al sur del continente y la colocación, en el centro de la ciudad, de una cápsula de tiempo de granito destinada a ser abierta dentro de medio siglo.

Pero es su historia como refugio en el pasado de piratas, paraje de contrabandistas, lugar de naufragios y paraíso para los buscadores de riquezas hundidas lo que atrapa nuestra imaginación y nos devuelve al mítico relato de “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson.

En ese sentido, todos somos (metafóricamente) pobladores o hijos de Cayo Hueso.

De hecho, según cuenta la página web de la organización “Key West 200th”, los barcos naufragaban en sus arrecifes “a razón de casi una vez por semana a mediados del siglo XIX”, lo que generó toda una industria cazatesoros.

La razón de los continuos naufragios en su litoral marino no era otra que un Estrecho de Florida todavía mal cartografiado, sin señalización luminosa alguna como referencia para navegantes.

Ya la isla bajo dominio de EE.UU., los bahamenses que solían recuperar la carga hundida frente a sus costas para trasladarla al Caribe tuvieron que, por ley, desembarcar los bienes rescatados en los muelles del puerto para su subasta.

LA CIUDAD MÁS RICA DE EE.UU. EN EL SIGLO XIX

Pronto, como centro de rescate de naufragios en sus arrecifes coralinos, adjudicaciones y puja, Cayo Hueso devino en la ciudad más grande de Florida y la más próspera de la nación en términos de renta per cápita, con un puerto floreciente que llegó a ser el principal del estado en la década de 1930.

Tan próspera era esta industria que cada año se desembarcaban bienes de naufragios en los muelles de Cayo Hueso por valor de unos 500.000 dólares.

La buena salud de esta industria cazatesoros llega hasta nuestros días con uno de los casos más mediáticos de la historia: el expolio en 1985 del pecio del galeón español “Nuestra Señora de Atocha”, hundido junto con otros siete barcos por un huracán en 1622 en los Cayos de Florida, un tesoro que hoy se exhibe en el Museo Marítimo Mel Fisher de Cayo Hueso.

Especial interés despierta estos días la exposición en la Biblioteca del Condado de Monroe, tras la reciente donación hecha por su propietario, del cuaderno original del viaje del teniente Perry a Cayo Hueso en 1822, un relato que detalla la presencia en la isla de “forajidos y contrabandistas”, así como la “abundancia de serpientes, peces y tortugas”.

FIESTAS DE ÉPOCA Y CINE NEGRO

El visitante también podrá entretenerse esta noche con la Gala de Celebración del Bicentenario en la denominada Oldest House Museum, en cuyos jardines habrá música en vivo, gente Vip, oradores, fuegos artificiales, aperitivos y todo tipo de libaciones. Eso sí, es imprescindible llevar vestido de época o, al menos, presentarse con porte de isleño.

Y el domingo, una sesión de cine negro con la proyección de la película “The Rose Tattoo” (La rosa tatuada”), dirigida en 1955 por Daniel Mann, una adaptación de la obra homónima del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams que se rodó casi íntegramente en Cayo Hueso.

Conectado con el continente a través de una carretera formada por 42 puentes hasta Miami, Cayo Hueso tiene una población de 27.000 habitantes en sus apenas 14 kilómetros cuadrados, pero sigue manteniendo hoy su embrujo y ese aura de aventura y despreocupación que ha desaparecido prácticamente de nuestras vidas.
MiCiudadTV

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